Feb 23 2009
No permitas que los efectos emocionales de la crisis te frenen
Cuando se habla de la crisis financiera siempre se hace en términos económicos, pero ¿cómo afectan las emociones negativas de los empresarios a los resultados de sus negocios? “En momentos de crisis todos tenemos miedo y los emprendedores son los que más pueden sufrir sus consecuencias directas. Si a la incertidumbre asociada al proceso de emprendimiento le añadimos la situación actual, todo se complica. El riesgo de no saber gestionar ese miedo es que se bloquea la parte del cerebro racional, la toma de decisiones, nos paralizamos”, explica Pilar Jericó, socia de Innopersonas y autora del libro No miedo.
La buena noticia es que en toda situación límite todos tenemos “un pequeño porcentaje de capacidad de decisión que es crítico”, asegura Chema San Segundo, director de la Escuela de Crisis, un centro que ayuda a los empresarios a afrontar situaciones complejas. Lo difícil es saberlo identificar para jugar la partida con todas las cartas posibles.
En este sentido, Chema San Segundo explica que lo primero que debemos tener en cuenta es que en una situación de crisis empresarial es habitual pasar por unas fases como la negación de la situación, el miedo, la rabia… que debemos identificar para “cambiar la actitud ante la crisis. Para tener la actitud de que como empresario puedo hacer algo, en unas empresas será mucho y en otras poco, pero es algo. Cuando no conocemos estas fases, reaccionamos justo al revés de como deberíamos hacerlo. Si tienes miedo, te cierras. No coges ni el teléfono. Se pierde la comunicación con el exterior. Ya no hay recursos. Tienes rabia, como no tienes un plan, descargas sobre los más próximos, la familia, parientes… y terminas por estropearlo todo”.
Descubre tu potencial
El peor enemigo de un empresario en una situación de crisis puede ser él mismo. El miedo le impide ver todas las soluciones a su alcance para superar la situación. En este sentido, San Segundo explica que “cualquier cosa puede ser un recurso. Vamos a ver todo el conocimiento que tenemos y que no estamos valorando. Ahora entra en juego el conocimiento, el capital humano, la innovación, la potencia personal… Detrás de los recursos empiezan a aparecer las soluciones“.
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